Taller
Práctico de Investigación y Creación Teatral
PERFORMANCE .
Teatro de las Emociones
Por
Paulo Sciutto
Introducción
" llega a ser lo
que eres…” Ludwig Wittgenstein.
Cuando experimentamos y dejamos que las
cosas vayan por su sitio, nos encontramos ante la sorpresa de
que quizá todo estaba ahí. Una imagen; una sensación;
una emoción; el más simple de todos los pensamientos; el
más simple de todos los movimientos, el más simple de todos los
juegos que hicimos nunca suele convertirse en el eje de una historia,
de una creación. siempre que estemos atentos y preparados para
percibirlo y verlo.
Richard Schechner dice en “Performance - teoría
y prácticas interculturales” (Libros
del Rojas-U.B.A.) que “La performance se origina en
el impulso de hacer que pasen cosas y de entretener; obtener resultados
y juguetear; detectar significados y pasar el tiempo; ser transformado
en otro y celebrar ser uno mismo; desaparecer y exhibirse; estar
e trance y también consciente; enfocarse a un grupo selecto
y hablar a los cuatro vientos…”. El continuo
juego de extremos opuestos es los que nos lleva a encontrar medios
y medios. Nos lleva a explorar lo que somos y lo que somos capaces
de ser. Nos da la libertad de ser, estar, manejar el tiempo. Nos
brinda la posibilidad de mirar de otra manera, sin la aburrida
(y parece que obligada) necesidad de tener que mantener tensiones
o acartonamientos por donde parece que tiende a ir siempre el
teatro.
¿Cuál es tu problemática? ¿De qué
quieres hablar? ¿Hay límites a la hora de explorar
o profundizar en un tema? ¿Es necesario que siempre haya
mensajes? Si observamos rituales o ceremonias ancestrales veremos
performance. Si observamos rutinas laborales veremos performace.
Si nos detenemos diez minutos en una plaza donde juegan niños,
veremos lo primitivo. Ahora: si decidimos llevar una de esas imágenes
a escena: ¿cómo lo hacemos? ¿Por dónde
debemos transitar para generar lo que nos genero una de estas
postales cotidianas?
Buscar y explorar maneras y formas, lenguajes, cuestionar lo establecido.
Llevar al juego y a la escena lo inmediato del artista.
¿Se puede ser al mismo tiempo director-dramaturgo-actor-iluminador-vestuarista-músico,
etc.? Se puede intentar la simpleza, cambiar puntos de vista,
observar más. ¿Y el qué mira? Pues nada que
mire, de nosotros depende que el que mira vea. Esa es una de las
tareas más apasionante de la investigación en la
performance. Una efusión constante donde transitas historias,
anécdotas, donde se reinventan el tiempo y deja que las
conductas se disuelvan. Acepta que la actuación sea una
exploración constante, y que jamás sea igual una
representación de otra y al mismo tiempo “también”.
En dos años de trabajo con José Sanchis Sinisterra
adaptando “Rayuela” de Julio Cortázar
al teatro (Carta de la Maga a Bebé Rocamadour)
comprendí no solo de dramaturgia y actuación, sino
y sobre todas las cosas, que es totalmente factible adaptar un
texto, que en principio no está concebido para teatro,
y hacerlo vivir en el cuerpo y en el intelecto. “Menos
es más” dice siempre Sinisterra, y
es porque si entendemos que tanto el que “hace” como
el que “mira” complementan el cuadro, estamos dando
de comer el auténtico motor de la creación, “el
imaginario”.
Este camino que me transita y recorro, es una de las puertas mas
amplias que se me han abierto, ya que empecé a comprender
cuan amplio e infinito puede llegar a ser el viaje que emprendemos.
Y es que las puertas están en la cabeza, pero se abren
hacia adentro. (Bueno… esto lo dice Ludwig Wittgenstein)
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