ARTÍCULOS
aQù TEATRO
LABORATORIO PERMANENTE
Cuando se empieza una investigación teatral, independientemente
de cual sea el tema elegido o la misma búsqueda del tema,
es fundamental que todo el grupo de trabajo sepa que no se sabe
hacia donde vamos a ir, y que tal vez lo más importante
no sea el resultado que se extraiga de eso sino el camino.
El teatro -o la convención que hoy conocemos como teatro-
está ante una oportunidad histórica de ser un lugar
donde se creen y experimenten nuevos lenguajes de comunicación
y comunión. En muy pocos lugares, el arte, se puede dar
el lujo de poner a la vista y a los sentidos de todos, los temas
de manera más directa y franca. Lo que ocurre en un espacio
donde se representa una obra o pieza o experimento teatral, entre
los actuantes y el público es único e irrepetible.
A eso llamamos “estar vivo”. Trabajamos con las energías,
con las emociones y eso implica que debemos estar ahí al
ciento por ciento. Del caos al orden para romperlo y volver a
construir. Siempre hay algo que trabajar, que corregir, que profundizar,
que replantearse. ¿Por qué? Porque no somos los
mismos cada día, y creer que algo en el teatro “ya
está” es el primer escalón hacia abajo que
da una obra hasta convertirse en una pieza muerta. Transformarse
en funcionarios autómatas de algo que se ha creado es como
un suicidio en cuotas.
Indagar, explorar, estudiar, cultivar, rastrear, discutir, asimilar,
enfrentarse a lo cotidiano con otros ojos, escuchar lo que nos
dice el instinto, el miedo, el dolor, la alegría, estar
alertas a lo que somos, elaborar los progresos, los cambios, los
límites, son las herramientas fundamentales para meterse
en este proceso que denominamos “Laboratorio Permanente”.
Un poco de historia: la búsqueda del lugar.
Estábamos radicados en Madrid, casi cuatro años
en búsqueda de un espacio donde poder realizar nuestro
trabajo. Imposible, carísimo, y sobre todo con falta de
madures para afrontar un trabajo así.
Y de repente nació nuestra niña, que nos cambio,
nos revolvió, nos maduro.
Y ahí apareció la idea de buscar otra ciudad con
otro ritmo, un ritmo mas nuestro.
Así encontramos Granada. En enero del 2003 mudanza y un
préstamo para alquilar lo que es hoy, el 5º
espiral.
¿Por qué Granda?
Por la luz de esta ciudad, porque es un punto intercultural difícil
de encontrar, por su belleza, porque a todos lados vas andando
y porque uno se siente dentro del tiempo. Importantísimo,
esto último, para el teatro, en el espacio escénico
descubrimos la importancia fundamental de entrar en ese tiempo
escénico.
Empezamos con 5 alumnos y hoy son muchos más los que están
formándose con nosotros y otros tantos que han pasado,
o que simplemente pasan. Además otros docentes “artistas”
con otras propuestas, danza, cine, artes plásticas, músicos,
payasos; gente que aporta mucho a este movimiento que se esta
gestando y enriqueciendo cada día.
Solo son cincuenta metros cuadrados, que tienen la magia de transformarse
en lo que queramos. Cincuenta metros metidos en el bajo de un
edificio del barrio del Realejo.
A partir de nuestros talleres, descubrimos gente con un potencial
maravilloso, para ya comenzar a trabajar en el laboratorio.
Así nace aQù Teatro. Una
mezcla argentina, andaluza, vasca, francesa, catalana, belga,
japonesa, con ganas de ponerse a indagar en temas que nos movilizan.
Trabajos
“Secundarias” es nuestro primer montaje
en Granada, que surge de las preguntas ¿por qué
se rompió el vínculo entre la mujer y el hombre?,
¿por qué el hombre somete a la mujer? y ¿por
qué ella deja que esto suceda?
Emprendimos así uno de los desafíos más grandes,
porque primero debíamos, y así lo hicimos, hacer
una profunda autocrítica. Y aceptar la realidad de que
el problema entre el hombre y la mujer pertenece a todas las culturas.
Luego leer mucho, desde antropología historia, religión,
genética, esoterismo, filosofía, literatura, pintura
escultura ( y todas las turas del mundo como dice Julio Cortazar)
cada cosa que leíamos era una revelación, cuanto
mas profundizábamos, más cosas descubríamos,
desde dolores y odios ancestrales hasta anécdotas familiares,
comunes a todas/os. Ante todo esto, nuestra transformación
era inminente y ahí fue cuando algunas y algunos quedaron
en el camino, y otras/os aparecieron. Inevitable situación
en un proceso de laboratorio.
Comprometerse: exponer a un riesgo.(Un riego creativo)
Una vez me dijeron que eso te hace más libre, no logre
entenderlo en ese momento. Pero lo aprendí en este trabajo.
Hay un tango que dice, el que no arriesga no gana.
Pero hoy se que cada una/uno tiene su tiempo y su lugar de riesgo.
Un año de trabajo intensivo, de compromiso total, de improvisaciones,
de peleas, discusiones, llantos profundos, muchos textos tirados
a la basura, un torbellino de palabras, emociones, sensaciones.
Y un viaje juntos/as a otra realidad, Argentina, que nos lleno
de conocimiento, nos hizo ver la obra desde lejos y nos dio la
energía, para que a la vuelta, en un mes agotador de trabajo,
al fin la obra estaba lista y para estrenar.
Aquí comienza la otra parte del proceso, en la que estamos
hoy, la de sostener función tras función, la de
que llegue a la mayor cantidad de público.
Y aprender una vez más, como dice Peter Brook: no hay
fórmulas para el teatro. No importa si hay o no dinero,
no importa si hay muchísima experiencia o nada, no importa
la cantidad de tiempo de trabajo, pero si es importante una cosa,
el compromiso.
“El Factor Humano” Performance.
Este trabajo unipersonal aparece como consecuencia de observar
el alto grado de aislamiento social que vivimos en este tiempo.
Monólogo que fue apareciendo en base de explorar y estudiar
sobre los diferentes factores que hacen que el ser humano se convierta
poco a poco en ser solitario. Estos temas luego pasaron al terreno
de las improvisaciones. Cada día la ciencia nos va dando
respuestas posibles y de esa manera muchos mitos se van transformando
en cosa probada.
Tras varios meses lo que era un unipersonal, se transformó
en un trabajo de equipo. Empezamos a probar escenas o pequeños
textos elegidos, a armar y desarmar posibles espacios escénicos,
el trabajo fue tomando forma cuando desde lo actoral se incursionó
en la performance. Descubrimos que una estructura fija podía
servir de base, pero que no es suficiente para llegar al espectador,
así que la obra está todo el tiempo en continuo
cambio.
Esto nos permitió investigar diferentes estados y estilos
de actuación. Las rupturas de climas o de espacio también
nos dan juego para internarnos en los espacios que quedan entre
una instalación y una escenografía o entre el ruido
y el silencio, entre lo obvio y lo abstracto. Eso genera que las
sensaciones estén a flor de piel. El no saber realmente
por donde va a transitar la función es un desafío
interesante ya que no deja lugar a la relajación.
Meterse en problemáticas como la fobia social hace que
nos preguntemos todo el tiempo acerca de las reglas sociales en
las que vivimos el día a día.
En consecuencia nos parece interesante haber descubierto un lenguaje
que al ir en contra de los tiempos y formas normales nos haga
estar alertas en una sociedad que tiende a automatizarse.
“Deriva en Sombra”
Ahora en el laboratorio estamos investigando a partir de la lectura
de “El elogio de la sombra” de Junichiro Tanizaki.
¿En cuanto condiciona la luz? ¿Qué diferencias
hay entre iluminar hasta el más mínimo rincón
y elegir qué iluminar? ¿Qué tipo de historia
nos trae esto?
Tres actrices y dos actores y diferentes fuentes de luz.
Van seis meses explorando este tema, buscando la manera y la forma
de contar. No es fácil porque buscamos un equilibrio entre
la imagen y el texto. Muchas veces el trabajo se tiene que hacer
primero en maquetas donde poder apreciar lo que ocurre con la
luz, luego en estudios que diferentes artistas o especialistas
hacen sobre el tratamiento de la luz. El cine y la imagen es otro
terreno al que nos llevó esta investigación. Hasta
llegar a la sala de ensayo. Estamos rodando algunas escenas en
video y haciendo grabaciones de sonido para luego combinarlas
y ver si esto sirve al trabajo.
Desde la parte actoral se está buscando que el actor sea
al mismo tiempo el que maneja y controla la luz, la música,
etc. No actuar, actuar, sobreactuar y explotar. ¿Es posible
una estructura teatral basada en la luz y no dependiente de lo
externo? ¿Una obra autosuficiente en todo sentido?
Por ahí vamos, errando mucho y cada tanto encontrando algo
que nos sirve para crecer. Por aquí estamos para que no
nos atrape el abandono. O para que el abandono, en el mejor de
los casos nos sirva de herramienta.
Por cierto es un tema interesante para llevar al “Laboratorio
Permanente”.
Paula Susperregui/Paulo Sciutto
Diciembre 2005 - Granada
aQù Teatro
Laboratorio Permanente
www.aquteatro.org